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Ascendente conjuncion Luna

Entras con la piel por delante, palpando el cuarto antes de haberlo mirado. La Luna, esa marea interior que sube y baja al compás de lo que sientes, se posa en el grado exacto del horizonte por donde asciendes en tu carta, esa primera piel con que llegas al mundo. Entre la emoción y la aparición no media distancia: al cruzar el umbral, tu estado de ánimo ya se te ha subido a la cara, sin filtro que lo frene. La gente te calibra de lejos como alguien blando al tacto, de los que llevan el humor a flor de piel. El sentir y el mostrarte comparten un solo punto, así que llegas siempre con el corazón asomando en mitad del gesto, antes que la palabra.