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Ascendente cuadratura Lilith

Lo salvaje de ti tira en diagonal contra la puerta por la que te asomas al mundo. Lilith, la Luna Negra, ese punto calculado en el apogeo de la órbita lunar donde acampa lo que no se deja domesticar, se atraviesa de costado con el grado que asciende en tu carta. El roce deja marca: justo cuando ofreces la cara más amable, lo indómito se revuelve y tuerce el gesto a destiempo. La piel con que querrías llegar y la negativa vieja a dejarte amansar no acaban de cuadrar, y ese desajuste se cuela en el primer contacto. De ese forcejeo terco sale, con los años, una manera de aparecer que ni esconde el filo bajo la mesa ni lo deja morder a ciegas a cualquiera.