Saltar al contenido
← Inicio

Ascendente cuadratura Sol

Quieres entrar tal cual eres y tu propia luz te rebota en los ojos, torciéndote el gesto. El Sol, ese fuego del centro que pide brillar, tira en ángulo torcido contra el umbral por donde apareces en tu carta, y el roce deja un deslumbre. Cuando intentas presentarte con naturalidad, algo del ego se atraviesa y sales o demasiado encendido o demasiado apagado, sin atinar con el punto justo. De ese rozar se forja un brillo propio: aprendes a dosificar la luz, a dejar que el yo cruce el quicio sin quemar a nadie ni esconderse bajo la mesa. La presencia, aquí, se gana frotando el orgullo contra el marco hasta que la llama da por fin con su medida.