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Ascendente oposicion Lilith

Lo que en ti se niega a ser domado se sienta enfrente de la puerta por la que te asomas al mundo, y ahí se queda. Lilith, la Luna Negra, ese punto calculado en el apogeo de la órbita lunar donde habita lo refractario y desterrado, queda enfrentada al grado que asciende en tu carta. Tu cara de llegada y tu parte indómita se encaran a lo largo del eje, cada una reclamándole cuentas a la otra. A veces lo más salvaje de ti parece acampar siempre en el extremo contrario de cómo te presentas, observándote desde enfrente sin parpadear. Te reconoces en ese cara a cara entre la piel con que recibes y la rebeldía que no acaba de salir por la misma boca con que saludas.