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Ascendente sextil Jupiter

Hay una ventana entornada a tu costado, y basta empujarla con el codo para que entre un brazado de luz. Júpiter, ese impulso que ensancha y se fía, tiende un buen ángulo al horizonte por donde asciendes en tu carta, esa manera tuya de llegar a cada cuarto. No se abre por su cuenta: tienes que decidir tomarlo, estirar la mano hacia la ocasión que asoma. Cuando lo haces, tu forma de aparecer se vuelve más espaciosa, más dispuesta a darle crédito al que entra. La amplitud queda disponible como una corriente fresca que ya asoma por el quicio, a la espera de que tú elijas abrir la hoja un palmo más.