Saltar al contenido
← Inicio

Ascendente sextil Lilith

Hay una veta indómita a un brazo de distancia de la puerta por la que sales al mundo. Lilith, la Luna Negra, ese punto calculado en el apogeo de la órbita lunar donde acampa lo que no se deja amansar, se tiende en buen ángulo al grado que asciende en tu carta. Queda ahí, disponible, sin obligarte: si la recoges al llegar, tu manera de aparecer gana filo propio, una negativa serena a fingir mansedumbre que nadie te ha pedido. No asoma sola; tienes que decidir tomarla. Pero cada vez que dejas que esa parte refractaria entre contigo por el umbral, el primer contacto sabe a algo verdadero, sin azúcar añadido ni permiso solicitado a media voz.