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Ascendente sextil Saturno

Hay una regla de carpintero apoyada en el quicio, lista para tomar la medida al milímetro. Saturno, esa firmeza que estructura y aguanta el peso, tiende un buen ángulo al horizonte por donde asciendes en tu carta. No se aplica por su cuenta: depende de que tú decidas echar mano de esa disciplina, de que marques el límite justo a conciencia al cruzar el umbral. Cuando lo haces, tu modo de aparecer gana solidez, una seriedad que el otro lee como la de alguien de fiar. La constancia queda disponible como esa regla junto a la puerta, a la espera de que la tomes para presentarte con más cimiento y menos titubeo en el primer trato.