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Ascendente trigono Sol

Entras y la habitación se aclara un punto, como cuando el sol asoma sin avisar entre dos nubes. El Sol, esa parte que brilla y se afirma sin tener que pelearlo, corre en buen ángulo hacia el horizonte por donde asciendes en tu carta. Lo que a otros les cuesta sacar a la luz, en tu modo de aparecer va rodado: la confianza entra contigo en el cuarto sin que tengas que ir reclamándola. La gente te calibra de lejos como alguien con luz propia, cómodo en su piel ya al primer cruce de miradas. No es vanidad de espejo, es cauce: tu manera de llegar al mundo trae el centro ya encendido, y quien cruza tu umbral siente el calor sin que hayas tenido que prender la mecha.