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Ascendente trigono Venus

Entras y el cuarto se vuelve más amable, como una mesa que alguien acaba de poner con esmero. Venus, esa parte que agrada y pone las cosas a tono sin tener que aplicarse, corre en buen ángulo hacia el horizonte por donde asciendes en tu carta. Lo que a otros les cuesta, en tu modo de aparecer va rodado: el encanto entra contigo en la habitación sin que tengas que actuarlo de cara a nadie. La gente te calibra de lejos como alguien grato, agradable de tener cerca ya desde el primer cruce. No es coquetería calculada, es cauce: tu manera de llegar al mundo trae la belleza puesta en el gesto, y quien cruza tu umbral se siente bien recibido sin que muevas un dedo de más.