Un umbral con la lámpara apagada, una mirada que ya midió la habitación antes de que el otro la cruce. Escorpio marca el umbral de tu casa 1, y la puerta por la que llegas al mundo no es ancha de par en par. Aparece primero tu intensidad contenida, el silencio que rodea tus primeras frases, el modo en que tu cuerpo elige cuándo abrirse. Lees al otro hasta el fondo en treinta segundos. El riesgo es que esa lectura se vuelva control y nadie se atreva a acercarse sin sentirse examinado. La promesa es que esa misma profundidad, cuando deja entrar la luz, sostiene vínculos que duran décadas. Confía a alguien hoy una franja pequeña de lo que callas.