Una placa dorada con tu título completo, iluminada por una lámpara cálida en un vestíbulo cuidado. Tu casa 10 tiene la firma de Leo, y tu vocación pide escenario, reconocimiento, una figura pública visible. Tienes vocación de líder con presencia, te ven dirigir, prefieres roles con representación, te crece la espalda cuando alguien pronuncia bien tu nombre delante del salón. La gente percibe tu calidez de jefa o jefe natural. El riesgo es vivir para el aplauso y descuidar la obra concreta cuando la sala está vacía. Aprende a brillar también sin público. Tu autoridad gana solidez cuando dedica horas calladas al oficio mismo, no solo a la administración de tu propia visibilidad en el sector concreto.