La niebla cubriendo el río al amanecer, los contornos del puente borrosos y un cántico distante que llega desde la otra orilla sin que sepas exactamente quién canta. Piscis marca el umbral de tu casa 12, su signo de domicilio, y aquí tu zona oculta está exactamente en su elemento. La contemplación, el sueño lúcido, la práctica mística, la disolución consciente son tu territorio nativo. La gente no percibe la riqueza de tu mundo interior. La invitación es no perderte enteramente en la marea íntima. Construye despacio prácticas concretas de retorno al cuerpo cada mañana; tu manera porosa de habitar lo invisible se vuelve sabiduría útil cuando vuelves cada día con algo concreto traído desde el otro lado.