Una sala de retiro espiritual con sillas en círculo, un cuaderno de cada participante en la rodilla y una vela encendida en el centro. Tu casa 8 abre en Sagitario, y tu zona de profundidad busca sentido grande en las crisis. Atraviesas las transformaciones convirtiéndolas en aprendizaje, lees filosofía o teología cuando hay duelo, viajas para sanar, buscas el mapa amplio de lo que estás atravesando. La gente percibe tu manera luminosa de afrontar lo serio. El riesgo es escapar de lo concreto del dolor envolviéndolo en discurso elevado. Aprende a sostener el detalle de la herida. Tu hambre de sentido encuentra realmente la sabiduría cuando se queda también con la lágrima específica que aún no admite traducción.