En las casas donde se recibían visitas a menudo se guardaba siempre un juego de tazas reservado para los invitados, doblado en un mueble que no se abría a diario; la hospitalidad era un arte que se transmitía como una receta de familia. El Fondo del Cielo (Imum Coeli) es el ángulo o punto inferior del mapa, no la cúspide de la casa 4; en Libra señala un sustrato familiar con cuidado por la armonía, con códigos de cortesía heredados, con una forma de esquivar el conflicto que te llegó antes que la palabra para nombrarlo. Venus asoma aquí por la raíz de tu mapa, y eso quiere decir que la casa de origen valoraba el equilibrio visible: las cenas sin pelea, las habitaciones bien dispuestas, las relaciones tratadas con tacto incluso cuando ardían por debajo del mantel. Tu intimidad hereda esa estética: te calma una casa armónica, te descoloca el clima doméstico tenso. Lo que pesa no es la diplomacia que mamaste, que también te hizo amable y atento. Es confundir la armonía visible con la honestidad real: sostienes la calma del hogar al precio de no nombrar lo que pesa, y la incomodidad no desaparece, solo se desliza bajo la alfombra que mira al patio. Una casa también aguanta un rato de disonancia sin venirse abajo; a veces se sostiene mejor después. Mira si tu hogar todavía deja espacio para las conversaciones incómodas, o si ya no queda en él ningún sitio donde decir lo que de verdad molesta.