En el zaguán de las casas de los maestros de pueblo había una biblioteca pequeña abierta al barrio, con libros prestados y devueltos en distintos estados, con dedicatorias firmadas en la guarda; aquella casa era también un cruce de caminos por donde pasaban ideas y desconocidos. El Fondo del Cielo (Imum Coeli) es el ángulo o punto inferior del mapa, no la cúspide de la casa 4; en Sagitario señala un sustrato familiar de horizonte amplio, con migraciones quizá, con sobremesas largas sobre filosofía o política o religión, con una raíz que no se quedó en una sola tierra. Júpiter asoma aquí por la base de tu mapa, y eso quiere decir que la casa de origen olía a libros, a viajes, a humor, a creencias discutidas en voz alta sin miedo. Tu intimidad hereda esa amplitud: te calma una casa con ventanas grandes, una biblioteca que crece, un proyecto largo abierto sobre el escritorio. Lo que pesa no es el optimismo que mamaste, que también te dio fe en lo que vendrá. Es confundir la apertura con estar siempre a punto de salir: haces de tu casa un sitio de paso, una estación, para no tener que vivir del todo lo cercano, lo que pide quedarse y atender. El horizonte también cabe dentro de los cuartos pequeños, en una conversación lenta, en un techo conocido. Mira si tu hogar te deja quedarte, echar raíz, o si cada rincón de él te empuja con suavidad hacia la próxima partida.