Bajas hasta el sótano de ti, y es justo ahí, en el fondo oscuro, donde encuentras el sitio en que la vida te cuaja. La Parte de Fortuna, ese punto que tu carta calcula desde el Ascendente, el Sol y la Luna, comparte grado con Plutón: tu bienestar y la fuerza que demuele y rehace son un mismo descenso, fundidos en una sola pieza. Floreces después de la crisis, prosperas en lo que arde, en lo que se juega entero, en la verdad sin maquillaje. Tu satisfacción no es ligera de equipaje, viene de tocar fondo y subir con algo macizo entre los brazos. El peligro está en buscar tanta intensidad que arrases el bienestar tranquilo justo cuando por fin lo tienes quieto en las manos.