Tu modo de brillar y el sitio donde la vida te cuaja salen del mismo punto caliente, del centro mismo. La Parte de Fortuna, ese punto que tu carta calcula con el Sol, la Luna y el Ascendente, y cuya fórmula se invierte si naciste de noche, comparte grado con el Sol: tu bienestar y la identidad que se planta y se afirma son un solo destello, sin sombra entre medias. Floreces siendo quien eres a cara descubierta, prosperas cuando te muestras entero, sin disfraz que te quede grande. Tu satisfacción late ahí donde te reconoces, en lo que te hace pensar esto soy yo y aquí respiro. No vaya a ser que necesites tanto brillar que tomes el aplauso de fuera por el bienestar de dentro.