El gusto por lo bello y el sitio donde la vida te cuaja palpitan con el mismo pulso. La Parte de Fortuna, ese punto que tu carta calcula del Sol a la Luna desde el Ascendente, comparte grado con Venus: tu bienestar y el afecto que acerca a la gente son un solo movimiento, indistinguibles. Floreces en el vínculo, prosperas rodeado de belleza, de placer sin culpa, de manos que te tratan bien. Tu satisfacción sabe a mesa compartida, a piel tibia, a esa canción que te pone un nudo en la garganta. Anda con tiento, no sea que persigas tanto el agrado de todos que pierdas de vista cuál es el placer que de verdad te sienta bien a ti, no solo el que queda bonito de cara afuera.