En una orilla Neptuno borra los bordes; en la de enfrente se asienta el sitio donde la vida te cuaja en cosas que se pueden tocar. La Parte de Fortuna y Neptuno se reflejan polo contra polo, y cada cara revela a la opuesta: el sueño envuelve tu bienestar, y el bienestar le exige unos contornos que la niebla se niega a entregar. Idealizas tanto que se te escapa lo que prosperaba aquí mismo, al alcance; otras veces una dicha de carne y hueso rompe el sueño de un portazo. Si miras de frente, lo sutil y lo palpable corren por el mismo cauce. Tu hondura, ya curtida, no escoge bando: deja respirar a las dos caras.