En un extremo Urano exige libertad y portazo; en el otro reposa el sitio donde la vida te cuaja en algo que se queda. La Parte de Fortuna y Urano se reparten los polos del eje, y ninguna existe sin su contraria: tu impulso a romper busca tu bienestar, y tu bienestar le pide no echarlo todo abajo cada vez que se aburre. La rebeldía te deja sin lo que prosperaba en ti; otras veces el florecer te ata corto y la libertad da un golpe en la mesa. Mirados juntos, ruptura y satisfacción brotan de la misma raíz. Tu singularidad, ya rodada, mantiene en pie los dos polos hasta que ser libre deja de pelearse con estar bien.