En una orilla Venus quiere acercar y agradar; en la de enfrente se asienta el sitio donde la vida te cuaja sin tener que gustarle a nadie. La Parte de Fortuna y Venus se contemplan desde extremos contrarios, y cada cara define a la opuesta: tu deseo de vínculo busca tu bienestar, y el bienestar le pide no malvenderse por una palmadita de aprobación. Complaces tanto que se te escapa lo que prosperaba en ti; otras veces el florecer te vuelve más exigente y el afecto se queda esperando en la puerta. Vistos a la par, vínculo y satisfacción corren por el mismo cauce. Tu corazón, ya con tablas, lleva los dos polos sin sacrificar ninguno.