Un cuaderno abierto por la página en blanco, la pluma cargada al lado, lista para la primera línea. La Parte de la Fortuna no es un astro, es el punto que tu carta saca del Sol, la Luna y el Ascendente para marcar dónde encajas las cosas sin esfuerzo. Mercurio la roza de sextil, ángulo cordial, y deja la palabra exacta a tu alcance. No te desborda de frases: cuando decides nombrar y enlazar lo que se te da bien, el verbo acude limpio, ordenas, explicas, y la idea entra en su sitio sin tropezar. Sueltas la frase cuando tú quieres, no cuando ella presiona. Así la claridad se aloja justo en la parcela donde tu vida ya rueda sola. Mercurio te presta el habla afinada.