La marea baja y deja un espejo de agua en la arena que te devuelve el cielo entero. La Parte de la Fortuna no es un planeta, es el punto que tu carta despeja del Sol, la Luna y el Ascendente para marcar dónde lo tuyo fluye sin que tires de ello. Neptuno la roza de sextil, ángulo cordial, y deja su imaginación al alcance de la mano. No te disuelve: cuando pones sueño en lo que ya se te da, la bruma responde dócil, intuyes, sugieres, y la imagen cala hondo sin que te pierdas dentro. Coges esa agua cuando tú quieres, con los pies en la orilla. Así la inspiración se asienta donde tu vida ya corre liviana. Neptuno te presta ojos para lo que no se ve.