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Fortuna sextil Nodo-sur

La Parte de la Fortuna, ese lugar calculado entre Sol, Luna y horizonte donde la vida se acomoda sola, se ofrece en buen ángulo al Nodo Sur, ese eje calculado que marca el terreno familiar de donde vienes y no un astro con cuerpo. A sesenta grados espera un suelo conocido al alcance, pero no te ata a él: hay que tender el brazo. Si recoges esa destreza antigua cuando pisas el remanso, tu alivio gana apoyo firme bajo los pies. La puerta queda entornada, no de par en par. Cada vez que arrimas lo que ya sabes a lo que te corre fácil, descansas con suelo conocido debajo, y basta empujar un poco para apoyarte en lo viejo sin quedarte clavado en ello.