Un ramo a medio atar sobre la mesa, las flores ya elegidas, solo falta la mano que ajuste el lazo. La Parte de la Fortuna no es un planeta, es el punto que tu carta despeja del Sol, la Luna y el Ascendente para marcar dónde lo tuyo agrada sin que lo fuerces. Venus la toca de sextil, ángulo accesible, y deja su encanto al alcance de la mano. No te empalaga: cuando pones gracia y buen trato en lo que ya se te da, el agrado responde limpio, gustas, conectas, sin que la cortesía te lime el filo. Luces esa belleza cuando tú decides. Así la dulzura que abre puertas se aloja donde tu vida ya rueda holgada. Venus te hace querer sin que tengas que ganártelo.