El campo de trigo se mece hasta el horizonte y la espiga cae madura en cuanto la rozas. La Parte de la Fortuna es ese punto que tu carta saca del Sol, la Luna y el Ascendente para señalar dónde te sale ancha la vida, no un astro más. Júpiter la abraza en trígono, el ángulo más generoso que hay, y su largueza baja a tu terreno como agua que ya encontró su pendiente. Lo que en otros pide sudor, en ti corre manso: el sitio viene hecho de antemano, sobrado de espacio. No fuerzas esa amplitud, la habitas, y donde las cosas te salen redondas respiras con la holgura de quien nunca midió el pan a migajas. Júpiter te enseña a contar de más sin temer que falte.