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Fortuna trigono Lilith

La Parte de la Fortuna, ese lugar calculado entre Sol, Luna y horizonte donde lo bueno sale solo, llega a ciento veinte grados de Lilith, la Luna Negra, ese punto del apogeo lunar donde vive lo que no se deja amansar. El sitio donde la vida te corre fácil ya viene integrado en la corriente de lo salvaje, sin que tengas que defenderlo. Sueltas el aire y la fiera responde, las dos del brazo en la misma agua. El remanso y el colmillo se entienden sin discutir. En esa parte de tu carta tu alivio no rivaliza con tu filo: descansas justo por donde no te dejas domar, y lo salvaje pasea suelto dentro del remanso, sin tener que pedir permiso.