La pala entra en el agua y la barca salta río abajo, con la corriente entera empujando por detrás. La Parte de la Fortuna es el punto que tu carta deduce del Sol, la Luna y el Ascendente para marcar dónde la vida te corre a favor, no un cuerpo del cielo. Marte la encuentra en trígono, el ángulo más franco, y vierte su empuje en tu terreno como si el brazo ya supiera el remo de memoria. La energía acude sola, el arrojo llega puntual, el impulso desemboca donde las cosas te salen redondas. No fuerzas esa fuerza, la habitas, y bogas con el paso firme de quien lleva el cauce a su espalda. Marte te recuerda que avanzar también puede ser fácil.