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Quiron trigono Fortuna

Quirón, ese punto donde la herida se hizo maestra, llega a ciento veinte grados de la Parte de la Fortuna, ese lugar calculado entre Sol, Luna y horizonte donde lo bueno sale solo. Lo que un día te partió ya viene integrado en el cauce de lo que te da descanso, sin que tengas que empujar nada. Tocas la cicatriz y el alivio responde al instante, como agua que encuentra su pendiente y baja sola. La marca vieja y el remanso caminan del brazo, viejos conocidos. En esa parte de tu carta curar no va cuesta arriba: lo que dolió se va volviendo manantial casi sin que lo notes, y descansas sobre el mismo grado que un día te hizo daño.