Una enredadera ha cubierto la verja de flores ella sola, sin que nadie la atara ni la guiara por los hierros. La Parte de la Fortuna es el punto que tu carta saca del Sol, la Luna y el Ascendente para señalar dónde la vida te sale amable, no un astro. Venus la halla en trígono, el ángulo más afín, y su encanto baja a tu terreno como flor que se abre a su hora exacta. La gracia acude sola, el buen trato llega sin que lo busques, lo agradable desemboca donde las cosas te salen suaves. No peleas ese imán, lo habitas, y tu modo de estar con los demás lleva la dulzura de quien cae bien sin proponérselo. Venus te deja gustar sin actuar.