Tu Nodo Sur, el extremo del eje que guarda lo que ya traes de fábrica, recibe a Júpiter encima, y la confianza queda soldada al hábito sin junta que las separe. El optimismo, el sentido del horizonte, las ganas de animar a otro: te brotan por defecto, sin tener que aprenderlos. Es un pozo del que bebes sin esfuerzo cuando alguien anda bajo de moral. Lo que pesa es quedarte ahí, repitiendo la promesa cómoda en vez de invertir esa fe en el rumbo nuevo. La generosidad heredada rinde cuando la prestas hacia delante. No cuando solo confirma lo que ya sabías hacer dormido.