Levantas un sistema entero y un rayo lo parte por la mitad antes de que llegues a poner el tejado. Júpiter y Urano se cruzan en ángulo recto en tu carta: la visión que quiere abarcar y consolidar muele contra el chispazo que necesita romper. Cuando consolidas, te aburres. Cuando estallas, pierdes lo que tanto te costó. Esa cuenta la pagaste en proyectos dejados a la mitad porque algo nuevo te prendió fuego, en años de no terminar lo que de verdad valía la pena. Hoy diriges el rayo solo hacia las paredes que ya no respiran, nunca hacia las que aún estaban vivas. Saber cuándo cambiar y cuándo aguantar es una disciplina. La tuya la tallaste incendio a incendio.