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Jupiter en casa 12

Te despiertas algunas mañanas con una sensación de gracia que no sabes de dónde viene, como si algo bueno hubiera pasado en el borde del sueño y no te acordaras del todo. Júpiter se retira a tu casa 12, la del cuarto detrás del cuarto y de lo que la luz del día olvida, así que tu expansión respira en lo escondido: una fe que no necesita templo, una suerte que llega por canales invisibles, una generosidad que da sin esperar recibo. Tu vida más rica sucede puertas adentro, en lo que imaginas, sueñas y cuidas en silencio, y a veces eso se queda ahí, hermoso y sin salir, una abundancia interior que nunca encuentra la rendija para asomarse al mundo. Refugiarte es legítimo y lo necesitas. El problema es cuando el refugio se vuelve el único sitio donde existes. Sigue meditando, retirándote, cultivando ese jardín interior que es vastísimo. Pero deja que algo de esa luz cruce el umbral hacia el día, una palabra ofrecida, un gesto pequeño hacia otro, una parte de lo invisible hecha visible. Lo que guardas dentro merece, de vez en cuando, ser regalo.