Eres a quien la gente busca cuando necesita un techo grande, y bajo ese techo hay alguien pequeño esperando a que le pregunten cómo está. Júpiter reparte abundancia hacia afuera; frente a él, la Luna solo quiere que la sostengan a ella. Das de más y te vacías. Te recoges a cuidarte y tú mismo te llamas egoísta. No compiten: se turnan. Hay días para abrir la casa de par en par, y hay días para cerrar la puerta y respirar adentro, sin culpa por hacerlo. El anfitrión que no se cuida acaba sirviendo de un cántaro seco. La criatura que solo se cuida nunca abre la puerta. Las dos versiones, juntas, son tu tamaño entero.