Crees en algo grande y al rato lo bajas al sótano a ver si aguanta la oscuridad. Júpiter levanta la fe luminosa; al fondo del mismo eje, Plutón exige que esa fe se pruebe donde duele. Buhardilla y subsuelo en la misma casa, cada piso tirando del otro. Te entusiasmas y enseguida sospechas. Cavas hondo y te frena una frase grande que solo sería cierta si subiera a tomar aire. Tu fe siempre lleva una grieta de duda y tu duda siempre deja una claraboya. Con las vueltas dejas de avergonzarte de ese vaivén. Quien solo flota no transforma a nadie. Quien solo excava no enciende a nadie. Tú haces las dos, en horas distintas del mismo día.