Hay un edificio que solo existe en tu cabeza, y por dentro ya sabes que podrías levantarlo entero. El sextil pone a Júpiter, la ambición que sueña en grande, a un saludo de Saturno, la disciplina que coloca un ladrillo cada día: se entienden si apoyas el pie firme en algo que tardará años. El precio es quedarte cuando deje de ser emocionante. Empieza grande pero con paciencia de hormiga y construirás cosas que te sobrevivan; abandona en el primer tramo aburrido y solo te quedará el plano. Elige el techo, calcula las vigas, pon la primera hilada. El plano ya está sobre la mesa.