Una mesa larga, las sillas puestas, y la gente que querrías sentar ahí resulta que tiene el sábado libre. Por el sextil, Júpiter, la generosidad que reúne, y Venus, el gusto por que la gente la pase bien, comparten pared y se hablan si te decides a fabricar el espacio donde los vínculos ocurren solos. Pero ese espacio no se monta por arte de magia: manda el mensaje, fija la fecha, abre tu casa. Hazlo a menudo y te rodeará un cariño que vuelve sin que lo pidas. El mantel ya está tendido. Solo falta que escribas: venid.