Tu ansia de libertad quiere despegar y un deseo que no domesticaste se atraviesa, tirando hacia el cuerpo, y de ese forcejeo cruzado sale tu manera de romper. Lilith y Urano se cortan en escuadra, en un ángulo recto que no para: la rebeldía que abstrae y lo salvaje que pide carne tiran cada uno por su esquina y se desgastan al frotarse. Has querido soltarlo todo con lo crudo agarrándote del tobillo, huyendo mientras algo en ti exigía quedarse y arder. Pesa, y de ese trabajo sale una libertad que nadie gana si solo se rebeló de palabra. Tu modo de cortar se afiló en cada fuga que lo indómito desbordó antes de dejarte despegar.