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Lilith en Sagitario

Antes del siglo veinte, en las universidades de Europa, hubo mujeres que estudiaron filosofía y teología disfrazadas de copistas o de hermanas menores, y que escribieron tratados enteros que después se publicaron bajo otro nombre. Pensar en grande sin permiso de la institución fue su rebeldía callada: nadie les firmaba el derecho a hacerse las preguntas grandes, y se lo tomaron igual. Tu Lilith en Sagitario marca esa misma zona. Lilith no es un cuerpo perdido en el cielo profundo, sino el apogeo de la Luna, el punto más lejano de su recorrido: un lugar que se calcula en el mapa, no un astro que alguien haya catalogado, y nombra esa parte de ti que se aparta de toda certeza que no examinó por su cuenta. Aquí lo que no se domestica pasa por el sentido, la creencia, el viaje, el marco grande: una negativa a aceptar la fe heredada sin examinarla, a respetar las certezas que la familia o la cultura te encargaban sostener, a quedarte encerrada en un solo territorio físico o ideológico. Aprendiste pronto que cuando preguntabas de más, algún adulto se incomodaba. El nudo no es el cinismo. Es confundir tu derecho a romper certezas heredadas con un deber de no apoyarte nunca en ninguna, como si afirmar algo fuera traicionar la búsqueda. Tu propia búsqueda también puede asentarse a ratos. ¿Qué conversación de creencia estás llevando esta semana que ya está pidiendo más franqueza que diplomacia?