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Lilith en Tauro

En muchos pueblos hubo mujeres que no quisieron casarse para no entregar la tierra heredada, y que envejecieron solas cultivando con sus propias manos un huerto que no entraba en el régimen de dotes ni en la cocina del marido. Comían cuando tenían hambre, dormían cuando el cuerpo lo pedía. El pueblo las llamaba raras; las generaciones nuevas empiezan a entender que defendían algo difícil de poner en palabras. Tu Lilith en Tauro lleva esa cualidad. Lilith no es una roca girando ahí arriba, sino el apogeo de la Luna, el punto donde su órbita se aparta más lejos: un lugar calculado en el mapa, no un astro que puedas señalar en el cielo, y justo por eso nombra lo que en ti se aparta para no dejarse repartir. Aquí lo que no se domestica pasa por el cuerpo y lo material: el goce sensual que no negocias, el plato que no sirves a otra mesa antes que a la tuya, la posesión de lo básico sin pedir perdón por tenerlo. Aprendiste pronto que tu placer es difícil de explicarle a quien quiere repartirlo. El nudo no es la avaricia. Es que la legítima soberanía de tu cuerpo se endurezca en un encierro defensivo, que vigiles tanto lo tuyo que dejes de habitarlo de tan ocupada en custodiarlo. La carne también se comparte sin entregarse. Mira qué cosa material disfrutas a solas esta semana sin tener que explicarle a nadie por qué te la quedas para ti.