Tienes un afecto que no necesita amansarse para cuidar de verdad, posado en ti, a la espera de que lo recojas. Lilith y la Luna se enlazan en sextil en tu carta y dejan un puente abierto entre las dos: la emoción indómita y la necesidad de refugio aguardan, listas, a que las recorras. El día que dejas que tu fondo crudo entre en cómo cuidas y te dejas cuidar, algo se enciende y deja de esconderse. Pero no brota solo. Se activa cuando muestras la emoción salvaje a quien sabe sostenerla. Lo indómito de tu sentir es hondura para ofrecer, no una amenaza que tapar.