Tienes un deseo que no necesita disculparse para ser hermoso, ahí, a flor de piel, esperando que lo tomes. Lilith y Venus trazan un sextil en tu carta y dejan un canal abierto entre los dos: lo salvaje que no domaste y el gusto que atrae aguardan a que los recorras. El día que dejas que tu apetito crudo nombre lo que de verdad te enciende, tu manera de amar gana una verdad que ningún encanto pulido alcanza. Pero no brota solo. Se activa cuando pides lo que deseas sin envolverlo en buenas formas. Lo indómito de tu deseo es belleza para mostrar, no una falta que disimular.