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Lilith trigono Venus

Deseas y gustas y lo salvaje que llevas dentro no te avergüenza, le da fondo: las dos cosas son el calor parejo en el que tu manera de amar respira holgada. Lilith y Venus forman un trígono en tu carta: lo indómito y el encanto van del brazo, así que tu deseo lleva una verdad cruda que lo hace magnético, no de catálogo. Quien se acerca siente que no finges gusto para agradar. Lo que arriesgas no es desear de menos, es dar por descontada una mezcla escasa: la belleza y lo salvaje latiendo en un mismo querer. Cuídala, casi nadie la lleva tan a flor de piel.