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Medio-cielo conjuncion Luna

La marea y la cumbre de tu carta suben con un solo pulso. La Luna, esa marea interior que sube y baja al compás de lo que sientes, cae sobre el meridiano por donde asoma tu vida pública, la cara que tu trabajo da al mundo. El ánimo y la cima visible ocupan un solo grado, fundidos: cuando te muestras en lo que haces, te muestras con la piel por delante, con el humor a flor del gesto. El mundo te ve asomar a la vocación con el corazón en la cara, sin caparazón que filtre lo de dentro. Lo que enseñas late al compás de tu marea, y la gente lo huele y te busca por eso, porque no traes versión de cara a la galería.