Lo que sientes lleva una marea de fondo que casi nadie nota mirándote la superficie. Tu Luna y Plutón caen en el mismo grado de tu carta, y por eso el corazón y la hondura corren en ti por una sola corriente: lo que te toca, te remueve hasta capas que ni tú sabías que tenías. Por eso puedes acompañar a la gente en sus horas de verdad negras, las que otros prefieren no pisar. La trampa es cargar el agua de todos en tu propio cuerpo. Sentir hondo no te obliga a ser depósito. Hay días en que tu trabajo es dejar que la marea pase de largo sin entrar, y eso también es cuidar.