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Luna en Escorpio

Los pozos antiguos del campo no se vaciaban del todo ni en plena sequía, porque en el fondo siempre quedaba un agua oscura que solo el más sediento iba a buscar, sabiendo que esa agua, aunque costara más subirla, era la más limpia de todas. Tu manera de sentir tiene un pozo así por dentro. Llevas la Luna en Escorpio, y eso significa que tus emociones tienen estratos, y que las verdaderas viven abajo, donde la luz de la superficie no llega. Sientes con una hondura que incomoda a quien solo conoce el chapoteo. Otros lo leen como intensidad o sospecha; en ti es un sistema que no aguanta vivir a medias: la charla de superficie te sabe a falso y buscas la verdad que hay debajo de lo que se dice. No es que dramatices. Es que necesitas tocar el fondo de una emoción para fiarte de ella. Plutón, que rige aquí tu Luna, no te empuja a la oscuridad por gusto: te enseña que solo lo que tocas en su raíz tiene permiso para transformarte, y que lo demás resbala sin dejar marca. Por eso, cuando alguien recibe tu confianza, recibe algo que no se entrega dos veces a la ligera. La trampa no es la oscuridad, como dicen quienes nunca bajaron. Es confundir la profundidad con el secreto: guardar lo que sientes hasta convertirlo en un peso que cargas a solas, creyendo que retenerlo lo vuelve más seguro cuando solo lo vuelve más pesado. Lo que se nombra a tiempo, aunque tiemble, no se pudre. Subir a fingir ligereza no es opción: eso sería mentir, y tú no sabes. Pero mira a quién dejaste de contarle algo importante por miedo a que no aguantara el peso, porque a veces aguantan más de lo que crees.