Saltar al contenido
← Inicio

Luna sextil Nodo-sur

El rincón donde te acurrucas sin pensar queda cerca, por si un día quieres salir de él sin prisa. La Luna, ese pulso que sabe de memoria cómo consolarte, hace buen ángulo con el Nodo Sur, el eje calculado que marca la tierra conocida de donde vienes y no un cuerpo que orbita. El refugio que ya conoces es un recurso antiguo, a tu disposición para aligerarlo poco a poco. Nadie te arranca de ahí a la fuerza. Reconoces el reflejo de buscar siempre el mismo regazo y, despacio, aflojas un dedo y luego otro. Lo familiar te deja ir con suavidad. Y el cuerpo empieza a mecerse en sitios donde nunca durmió.