La gente se ablanda contigo apenas se sienta cerca, sin que muevas un dedo para conseguirlo. Quirón y la Luna forman un trígono en tu carta: la herida que afina y el cuidado que cobija son el clima que respiras, un aire ya tibio. Lo que te faltó de pequeño hoy es tu mejor instrumento, consuelas con una hondura que calma sin sonar a manual. Sostienes bien a quien sufre porque tu propia llaga te dejó fino para el dolor ajeno. El peligro no está en hacer poco. Es no notar que cuidar desde la herida sin volverte amargo es raro, y derramarlo en quien no sabe recibirlo. Cuídalo.