Hay corrientes bajo el agua que arrastran barcos sin que nadie las vea, y tu manera de actuar tiene ese aire. Marte y Neptuno comparten un grado en tu carta, y por eso la voluntad y la imaginación se mueven en ti como una sola cosa: tu fuerza no se anuncia, se infiltra. Rindes en lo que pide llegar a un fin por rutas que otros llamarían poéticas: arte, cuidado, causas que organizar, cualquier oficio donde lo evidente no abriría la puerta. La trampa está en no saber cuándo tu deseo habla claro y cuándo se ha vestido de otra cosa para colarse. Pregúntate qué quieres de verdad antes de empujar la primera pieza.