Aprietas los dientes y los músculos ya empujan: Marte cae justo encima de tu Nodo Norte, donde el eje marca adónde estás creciendo. Impulso y dirección llegan fundidos en un solo arranque, sin distinguir dónde acaba la fuerza y empieza el rumbo. Te lanzas, y resulta que te lanzas exactamente al sitio que el eje te pedía ocupar. La trampa es confundir cualquier embestida con progreso, gastar el coraje en peleas viejas que no te mueven un palmo. Tu empuje abre camino cuando apunta al giro nuevo. Cuando solo levanta polvo en el terreno de siempre, te deja cansado y en el mismo punto.